Nos escondíamos en la mirada del otro provocando revoluciones adolescentes, con nuestras sonrisas florecientes que se acompañaban de la luna y el baile de emociones queriendo negar las ataduras de una noche anterior. También lee: "Tentación #23" Los universos incompatibles habían convergido impuntuales jugando con nuestras ansias de felicidad y aunque nuestros pasos habían andado juntos cierto trecho, la disonante pertenencia de nuestros sueños separa nuestras manos cuando empezaban a estrecharse. Dibujamos nuestra …
Como un susurro de otoño ha llegado a mi ventana el rumor de tu infidelidad. Que has aceptado correspondencia extraña de un admirador silencioso. Y que llevas días explorando su archivo como si de ello dependiera tu vida. Que te detienes en sus escritos mientras le imaginas una voz de fantasía. Que prefiguras su rostro en tus pinturas. Y que planeas tatuarte en las muñecas el apelativo con el que te pretende seducir. → También lee: "La Terminal" Por más verídicas y consistentes que parezcan los rumores, se extingu…
Con noviembre esperando en la mitad de la semana, un calendario de páginas bimestrales que yace cercano al librero más poblado de la sala ha sido motivo de la querella más memorable del año. Fui descubierto por mi hermano menor, mientras desglosaba la penúltima página del calendario. Su mirada desconcertada anticipaba la discusión breve pero implacable que iríamos a tener. También lee: "Amores de Halloween" De inmediato, en tono protestante, el pequeño reclamó más que la usurpación de funciones (pues es él quien religio…
Hace mucho tiempo el Perú no amanece con tan grande sonrisa, con los pulmones inflados de optimismo y el corazón desbordando confianza. Hace mucho un mismo sentir, no convoca a 30 millones de peruanos, sin importar las fronteras, a ensayar el grito de gol final que - hoy en casa - nos devolvería a un mundial de fútbol. Sí, estamos a una victoria de la gloria. Victoria que no será fácil de obtener, pero allí está la gracia de hacer historia. Ved las calles, plazas y comercios son todos de rojo y blanco. Ved a chicos y grandes demostrando …
Las puntillas de mis pies hacían resistencia a un abrazo que sólo ella quería prolongar, mientras la ventisca fría de aquella noche conspiraba cruel contra mi equilibrio. La distancia entre nuestros cuerpos momentáneamente había desaparecido y los latidos de su corazón parecían querer penetrar mi pecho. El temblor que el viento fuerte intentaba imponer a mis piernas era nada comparado con su deseo de que el contacto fuera eterno y mis ojos entrecerrados bordeando el remordimiento. Pero a éste último nada debemos. Nada. Cual costumbr…
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