Como un susurro de otoño ha llegado a mi ventana el rumor de tu infidelidad. Que has aceptado correspondencia extraña de un admirador silencioso. Y que llevas días explorando su archivo como si de ello dependiera tu vida. Que te detienes en sus escritos mientras le imaginas una voz de fantasía. Que prefiguras su rostro en tus pinturas. Y que planeas tatuarte en las muñecas el apelativo con el que te pretende seducir. → También lee: "La Terminal" Por más verídicas y consistentes que parezcan los rumores, se extingu…
Con noviembre esperando en la mitad de la semana, un calendario de páginas bimestrales que yace cercano al librero más poblado de la sala ha sido motivo de la querella más memorable del año. Fui descubierto por mi hermano menor, mientras desglosaba la penúltima página del calendario. Su mirada desconcertada anticipaba la discusión breve pero implacable que iríamos a tener. También lee: "Amores de Halloween" De inmediato, en tono protestante, el pequeño reclamó más que la usurpación de funciones (pues es él quien religio…
Hace mucho tiempo el Perú no amanece con tan grande sonrisa, con los pulmones inflados de optimismo y el corazón desbordando confianza. Hace mucho un mismo sentir, no convoca a 30 millones de peruanos, sin importar las fronteras, a ensayar el grito de gol final que - hoy en casa - nos devolvería a un mundial de fútbol. Sí, estamos a una victoria de la gloria. Victoria que no será fácil de obtener, pero allí está la gracia de hacer historia. Ved las calles, plazas y comercios son todos de rojo y blanco. Ved a chicos y grandes demostrando …
Las puntillas de mis pies hacían resistencia a un abrazo que sólo ella quería prolongar, mientras la ventisca fría de aquella noche conspiraba cruel contra mi equilibrio. La distancia entre nuestros cuerpos momentáneamente había desaparecido y los latidos de su corazón parecían querer penetrar mi pecho. El temblor que el viento fuerte intentaba imponer a mis piernas era nada comparado con su deseo de que el contacto fuera eterno y mis ojos entrecerrados bordeando el remordimiento. Pero a éste último nada debemos. Nada. Cual costumbr…
Hace un par de meses, aprovechando mi disponibilidad horaria y para solventar la incubadora de proyectos que vengo trabajando, acepté trabajar en una escuela como maestro de informática. Para qué decir lo contrario, cuando lo cierto es que el muy novel profesor no sabía en qué se estaba metiendo. → También lee: "Debí decirte adiós" Premio. Al profesor más sociable. Las primeras tres semanas de esta aventura fueron claves para cobrar el protagonismo debido, pasar de ser el profesor nuevo al profesor más sociable (con rec…
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