La luna de Agosto hace su aparición estelar, su escenario: un cielo estrellado con pocas y casi disipadas nubes. El smog citadino no evita el espectáculo natural. A pesar que en el hemisferio sur el invierno sigue presente, hoy la naturaleza ha develado su carácter ante el desorden humano y ha regalado un día cálido, cuando a la verdad merecía uno inmensamente frío. Vuelvo a la ciudad caminando por la carretera hago escalas para dejar a mis ojos contemplar el satélite natural, creación divina, belleza total. Se oye un motor grande aproxim…
Por estos días se estrenó la tan comentada película 'Bajo la misma estrella', basada en la novela juvenil de título homónimo del escritor John Green, pues con unos compañeros del trabajo decidimos pasar cerca de las largas filas en el cine, que conformadas por los desesperados eternos románticos, se acrecentaban minuto a minuto. No tengo la costumbre de andar mirando a las parejas en pleno tortoleo, pero esa ocasión especial era oportuna para ironizar con el aire cursi que se respiraba. Como era de esperar encontramos al pa…
Hundido en mi asiento del bus, examinaba una y otra vez el cofre que Melisa me entregó, no comprendía por qué lo hizo. ¿Quería que guarde algo tan valioso para ella? Fueron ocho largas horas de viaje en las que no obtuve respuesta al enigma...
“¿Y esa sonrisa?”. Era mi madre, quien apenas crucé la puerta, ya me acercaba el desayuno a la mesa. “¿Ah? ¡Je! Siempre estoy sonriente, lo sabes bien.” Mamá sospechaba algo, ella siempre tan misteriosa. “Sí, lo sé. Pero hoy estás diferente. Primero sales corriendo muy preocupado y ahora regresas con un brillo en tus ojos que…” “Pero mamá, ¿qué podría ser?, es un día muy bonito, ¿no crees?” interrumpí intentando evadir el interrogatorio que veía venir. “Tal vez… ¿una chica?” sentenció. No podía huir de la pregunta, tenía sus oj…
El pitido ensordecedor de la alarma sonaba, hizo que con la cabeza bajo la almohada y el brazo estirado golpee desesperadamente el velador para callar el despertador. Con gran dificultad, apenas abrí un ojo para ver la hora. Un pestañear, luego dos, el tercero fue casi nada, mis ojos estaban abiertos tanto que hasta parecían salirse de sus órbitas. De un salto estaba fuera de la cama, eran las 6:50 de la mañana, no dejaba de recriminarme mi conducta soñolienta, ¡cómo podía pasarme otra vez y justo ahora!. Faltar a mi cita en el parque, …
Social Plugin