Un debate inexplicable nace cuando llego al sector lácteos del supermercado y debo elegir entre los yogures de durazno y mango. Aunque, todas las veces, tardo varios segundos sosteniendo ambos productos, siempre dejo el de mango. Empujar un carrito de compras por los pasillos del supermercado ha contribuido en aliviar mi estrés citadino. Más que una terapia es casi un ritual. Circulo la misma ruta cada quincena, conozco el calendario de las verdaderas ofertas y sé qué playlist tocarán a las tres y cuál a las siete. Todo parece estar bajo…
Hoy la mesa se nos hace larga y aun cuando estoy muy del otro lado, tus ojos siguen intentando atarme. Como en cada reunión, buscas mi sonrisa para aprobación de tus comentarios, pero mi silencio, típicamente conocido, te es cruel. Todos alrededor de la mesa saben lo que hubo entre nosotros, hasta el verano pasado, pero nadie honestamente se atreverá a comentarlo. Tus manos simulan tranquilidad entre las manos de otro hombre cuyo nombre no rima con el tuyo, y mi atención aparenta esconderse en el banquete que ofrecen por vuestro re…
He tardado más que mi vida en comprender las partes sustanciales de tu negativa. Y aunque has dibujado pacientemente en cada esquina lo que traían esas dos letras entre sí, sigo buscando entender qué contiene esa caja de sorpresas infinitas llamada juventud. Quédate con tu reciprocidad y no me busques más. Quédate con tus corazones felices y encuentra otros lejos de aquí. Déjame en paz, escribiendo mis notas tristes y capturando fotografías perfectas para hacerlas descolorir. Pero por más peticiones sensatas te presente, tus oídos li…
Se me ha presentado puntual - como en cada atardecer - el tentador deseo de ser sometido por tu estilo intransigente, de prometer y dejarme ir . Ante tus seductoras manifestaciones en mi mente, encarcelo mi consciencia entre las promesas y los falsos recuerdos, en una celda levantada por el sufrimiento y que también lleva tu nombre. "... tentador deseo de ser sometido por tu estilo intransigente, de prometer y, al final, dejarme ir." Acurrucados mis sentimientos desprotegidos, ante el susurro violento que recrea tu no…
Menuda cosa no es irse a la cama con la culpa confesada y el perdón recibido. Créditos. Pixabay Puede ser a la mitad de la noche y aún es temprano para tomar oportunas decisiones, y aunque llueva afuera, es mejor un remojón a medianoche que amanecer ahogado en un vaso de culpa. Pues menuda cosa no es irse a la cama con la culpa confesada y el perdón recibido. El perdón te regula la presión y te afianza en la cordura. Menuda cosa tampoco es un párrafo incompleto, incompleto por ese sentimiento incomprendido que evapora la tinta en …
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