Antes de comenzar a leer debo asegurarme de que tengas el título del post en su forma más literal. Repito, la más literal. Hace unos días, mi madre hacía compras en el centro de la ciudad. Conociendo el especial cuidado que le pone a los detalles, con mi padre supusimos que le tomaría bastante tiempo. Él le preguntó si no le importaba que diéramos una vuelta por las tiendas aledañas mientras ella decidía con paciencia. Mi madre nos miró y con una sonrisa tierna asintió. Nuestros estómagos sobresaltaron de felicidad y es que la espera, c…
Itzel tarda más que la última vez. El teléfono me ha contestado. Tal parece, poco le ha importado. Todo eso ha significado el sentido de mi historia. Mientras espero, contemplo el relevo que hace la mañana a la oscura madrugada. Los altavoces anuncian cada intercambio de gente en el terminal. Se puede ver carteles coloridos, abrazos efusivos, lágrimas y besos, y hasta abandono de asientos. Ni siquiera de éstos tomo parte yo. A estas alturas, mi lectura no entretiene, algo en la garganta me asfixia el corazón. Pero aún respiro con no…
El sueño de superación de mi madre se resume en un deseo enfermizo: mandarme a los Estados Unidos para encontrar un futuro mejor. Ella quiere asegurar el éxito para toda la familia. Todas sus expectativas están puestas en mí. A veces creo que confía demasiado en su hijo mayor y entonces creo que no me gusta serlo. Desde hace un mes mi madre ha designado un presupuesto especial, con el que yo pueda aprender inglés. Sin embargo, ella desconoce que he usado el dinero enteramente en remodelar mi habitación. Como toda cuestión , siempre sal…
Jamás olvidaré mi primer día en Intracorp. Cuatro años que parecen ser ayer. El verano se va y mi estación favorita parece traerme más que un venturoso porvenir. Aquel otoño marcó por completo mi vida. Desde muy joven enriquecí mi currículum con buenos empleos. Recibí una invitación de la corporación más importante del país. La oportunidad soñada para todo individuo de veinticinco años. Estaba convencido de tal merecimiento. Talento tenía. Para mí, eso bastó. Subí del estacionamiento al séptimo piso, el presidente corporativo, en …
Perder el bus que te llevaría de un pueblito a otro, estando solo en un lugar cuyo registro en el mapa apenas simula un punto enclenque, suena mal. Pero, además, perderlo y enterarte luego que no habrá otro sino hasta dentro de cuatro días, parece ser fatal. Y todavía no, pues lo más trágico aún está por llegar... Mi rostro decía más que suficiente y el terminal desierto empezaba a cerrar. Para el mediodía ya era un pueblo fantasma. Entre las pocas almas que quedaron, una joven mujer que al verme sonrió. Sí, sonrió. ¡Acaso es posible! ¿Rí…
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