Hubo un tiempo en que la jornada electoral me generaba gran expectativa, aquel suceso que alborotaba la masa poblacional del Perú, en un día, me hacía desear formar parte de aquella movilización pronto, cual fútil ilusión. Aún me faltaban algunos años y técnicamente no me alcanzaba sino hasta dos elecciones después, pero estaba por cumplir catorce años y aunque las coberturas televisivas me aburrían, disfrutaba viendo por la ventana el desplazamiento del gentío a pie o abarrotados en el transporte público y las formas ingeniosas en que los v…
Sin hacer reparo alguno en lo peligroso que puede ser abordar una unidad de transporte público durante Semana Santa, decidí dejarme llevar por la felicidad significativa que produce el tener un feriado largo por disfrutar. Mágicamente Calamaro estaba en la radio y un asiento solitario junto a la ventana esperaba por mí. Mi mirada viajaba perdida en el ocaso que iba pintándose en el horizonte, hasta que la voz ronca de un cincuentón capta inevitablemente la atención de todos los pasajeros del micro. El ayudante del conductor, aquel que se …
Me importaba poco o nada hasta que un amigo me preguntó si iría al encuentro de Jorge, mejor conocido como Francisco, el papa. En los siguientes días, la cuestión se repetía con distintos remitentes y en diversos niveles de seriedad. Me extrañaba con ligera preocupación la consideración que algunos habían tenido para dirigirme tal pregunta. Después de todo, los decepcionaba al no ser el católico que ellos creían. También lee: ¿Por qué no se van? Empecé a prestarle atención a lo que la opinión pública refería de la tan esperada visi…
El cielo aún estaba pintado con el azul de la media tarde y la brisa se sentía calma y fresca. La avenida Larco permitía llevar el paso cómodo y traer a memoria los títulos de libros que quizá no había listado oportunamente. El dinero no importaba. Al menos, no mucho para estar en Miraflores. Era el último día de la Feria del libro Ricardo Palma y como más vale tarde que nunca, cumpliría la promesa que me hice hace unos días. Mis pies sentían los patrones en el relieve de la acera y la bossa que me acompañaba desde los audífonos permitía…
- ¿Papi y ella no tiene frío? - Contuve la risa ante la inocente pregunta de una niña de apenas 5 años. Es una típica noche fría de primavera (en pleno Fenómeno El Niño), la niña apuntaba a la anfitriona de un pub y cuestionaba a su padre por el diminuto atuendo de la mujer. La anfitriona, desprovista de abrigo, mostraba más que tan solo publicidad en flyers *. Un minivestido negro, obviamente ceñido, era su tan efectiva herramienta de trabajo. La niña iba con sus padres y por la caja de palomitas a medio terminar supe que volvían d…
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