En el libro de mi existencia no parece estar escrito siquiera algún episodio feliz con mascotas. Desde que tengo memoria, los animales que alguna vez acompañaron mis vivencias, vieron interrumpidas sus aventuras junto a mí por circunstancias dignas de algún tratamiento postraumático. Intenté con aves, las cuales nunca entrené para defenderse de felinos groseros y con otras especies menos ornamentales los predadores resultaron llevar mi propio apellido. Los apetitos cárneos muchas veces pueden más. → También lee: "¿Por qué no se …
Una reacción insospechada ante algún comentario torpe puede conducir hasta la constitución de una relación en la que mucho, poco y, a veces, nada tienes que ver. Tantas veces nuestros amigos, los artífices de auténticos apretujamientos. Ellos llevan una bandera que promueve nuestro bienestar, con la que terminarán envolviéndonos, cual camisa de fuerza, para luego invitarnos a saltar por la borda hacia el vacío donde espera otro ser inocente atado con la misma especie de bandera, en medio de una infeliz coincidencia. → También lee…
Era invierno como hoy, aunque no tan frío como ahora. Volvía de correr un domingo muy temprano (porque entonces al menos se podía) y en mi iPod sonaba Don't stop me now . A pesar de la canción, me detuve a comprar esos tamalitos con olor seductor que vendían en la esquina. Después de todo, en domingo siempre se rompe la dieta. Lucy, la niña que vende los tamales, viendo mi cara entre gestos de sorpresa y desconfianza por el camión que se estacionaba frente a mi edificio, me dice: "Tendrás nuevos vecinos" . Así comenzó todo. …
Un debate inexplicable nace cuando llego al sector lácteos del supermercado y debo elegir entre los yogures de durazno y mango. Aunque, todas las veces, tardo varios segundos sosteniendo ambos productos, siempre dejo el de mango. Empujar un carrito de compras por los pasillos del supermercado ha contribuido en aliviar mi estrés citadino. Más que una terapia es casi un ritual. Circulo la misma ruta cada quincena, conozco el calendario de las verdaderas ofertas y sé qué playlist tocarán a las tres y cuál a las siete. Todo parece estar bajo…
Hoy la mesa se nos hace larga y aun cuando estoy muy del otro lado, tus ojos siguen intentando atarme. Como en cada reunión, buscas mi sonrisa para aprobación de tus comentarios, pero mi silencio, típicamente conocido, te es cruel. Todos alrededor de la mesa saben lo que hubo entre nosotros, hasta el verano pasado, pero nadie honestamente se atreverá a comentarlo. Tus manos simulan tranquilidad entre las manos de otro hombre cuyo nombre no rima con el tuyo, y mi atención aparenta esconderse en el banquete que ofrecen por vuestro re…
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