La mañana del último domingo, en un caserío a tres horas de Lima, una punzada en el corazón despertó a Cipriano. Su instinto le hizo voltear para un lado y ver el espacio tibio que su mujer había dejado en la cama. Ese día, los pajarillos entonaban melodías melancólicas al compás de la brisa matutina y la habitación empezaba a calentarse con el fuego de la cocina. La punzada seguía en el corazón de Cipriano mientras aseaba su rostro con el agua fría que salía de un grifo azul, que después de cerrado dejaba pasar algunas gotas en un ritmo …
Recuerdo que el patio de mi casa nueva se había convertido en la fuente de los deseos postergados de mi familia. En su espaciosidad, mi padre se había convertido en el amo y señor del jardín, en cuya extensión había sembrado hortalizas y otros cultivos menores, mis hermanos pequeños habían adoptado una juguetona perrita que retozaba a sus anchas bajo la complaciente mirada de sus emocionados padres adoptivos, una oportunidad negada de mi infancia, y mi madre, con el afán de querer quitarme los viejos miedos, pidió instalar un pequeño corral …
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